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»Mi espíritu está atribulado;
mis días se extinguen.
El sepulcro está preparado para mí.
2
No hay conmigo sino burladores,
y mis ojos contemplan su hostilidad.
3
Por favor, deposita contigo una fianza
para mí.
¿Quién me estrechará la mano?
4
Porque has cerrado su corazón al
entendimiento;
por tanto, no los enalteces.
5
Los que por recompensa denuncian a sus
amigos,
aun los ojos de sus hijos desfallecerán.
6 »El me ha expuesto como refrán a los
pueblos;
ante ellos soy uno a quien escupen en la cara.
7
Mis ojos se han debilitado por la
angustia;
todos mis miembros son como una sombra.
8
Los rectos se asombrarán de esto,
y el inocente se levantará contra el impío.
9
Pero el justo se aferrará a su camino,
y el limpio de manos aumentará sus fuerzas.
10
No obstante, volved todos vosotros;
venid, por favor.
Pero entre vosotros no hallaré ningún sabio.
11 »Han pasado mis días;
se han deshecho mis planes.
¡Aun los deseos de mi corazón!
12
Ellos convierten la noche en día:
"La luz está cerca de las tinieblas."
13
Aunque espere, el Seol será mi casa;
tenderé mi cama en las tinieblas.
14
A la fosa digo: "Tú eres mi padre",
y a los gusanos: "Mi madre y mi hermana."
15
¿Dónde está, entonces, mi esperanza?
Y mi bien, ¿quién lo verá?
16
Descenderán al poder del Seol,
pues juntos bajaremos hasta el polvo.
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