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En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba desordenada y vacía,
y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y
el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las
aguas.
3 Y
dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y
vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz
de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz
Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y
la mañana un día.
6 Luego
dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y
separe las aguas de las aguas. 7 E hizo
Dios la expansión, y separó las aguas que estaban
debajo de la expansión, de las aguas que estaban
sobre la expansión. Y fue así. 8 Y llamó
Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la
mañana el día segundo.
9 Dijo
también Dios: Júntense las aguas que están debajo de
los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue
así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y
a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios
que era bueno. 11 Después dijo Dios:
Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé
semilla; árbol de fruto que dé fruto según su
género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.
Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra
hierba verde, hierba que da semilla según su
naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está
en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13 Y fue la tarde y la mañana el día
tercero.
14 Dijo
luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los
cielos para separar el día de la noche; y sirvan de
señales para las estaciones, para días y años,
15 y sean por lumbreras en la expansión de los
cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras;
la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la
lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo
también las estrellas. 17 Y las puso Dios
en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la
tierra, 18 y para señorear en el día y en
la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y
vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde
y la mañana el día cuarto. 20 Dijo Dios:
Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que
vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de
los cielos. 21 Y creó Dios los grandes
monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve,
que las aguas produjeron según su género, y toda ave
alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
22 Y Dios los bendijo, diciendo:
Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en
los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23 Y fue la tarde y la mañana el día
quinto.
24 Luego
dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según
su género, bestias y serpientes y animales de la
tierra según su especie. Y fue así. 25 E
hizo Dios animales de la tierra según su género, y
ganado según su género, y todo animal que se
arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio
Dios que era bueno.
26 Entonces
dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces
del mar, en las aves de los cielos, en las bestias,
en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra
sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre
a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y
les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la
tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del
mar, en las aves de los cielos, y en todas las
bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y
dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da
semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol
en que hay fruto y que da semilla; os serán para
comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y
a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se
arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda
planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y
vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era
bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el
día sexto.
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